Blog de Senderismo en Familia en Cartagena

Empezamos a hacer senderimo para fomentar nuevas experiencias vividas en familia en un entorno de Naturaleza; tener recuerdos comunes que unan a la familia; buscar un hobby común que nos guste practicar juntos; rescatar rincones cercanos pero desconocidos... ¡y mantenernos en forma! El objetivo de este blog es registrar y dar a conocer las diferentes rutas que hay en nuestra Región de Murcia, para practicar en familia el senderismo de forma sencilla, incluso con los más pequeños. Todo ello, de la mano de la familia Richart-Rodríguez.

domingo, 25 de enero de 2009

Rambla de Perín

Paco, Rebeca y yo decidimos, a media mañana, que tenemos ganas de estirar las piernas. Y esta vez probamos con los montes de Perín.

Desde Cartagena, pasado Canteras, tomamos la carretera E-22 (Cartagena-Isla Plana). A 13 km se toma el desvío a Perín. A un kilómetro del desvío, la rambla del Horno Ciego (a la derecha) se cruza con la carretera. En ese punto se puede dejar el coche. A la izquierda de la carretera, continúa la rambla tomando el nombre de Rambla de Los Jarales. Entramos en ella, y a un poco más de 1 km, aparece una bifurcación. La Rambla de los Jarales continúa a la derecha.

Nosotros tomamos el ramal izquierdo, que confluye al Barranco de de Sagena y bordea todo el Cabezo del Calderón. Unos dos kilómetros más adelante, nos paramos a comer, con una vista espectacular del campo con almendros en flor, en frente, el Alto de la Cácel, al fondo, la parte de atrás de Peñas Blancas (por la parte de delante, queda la Rambla del Cañar) y a la derecha, la Morra de la Yesera.

La idea inicial era hacer un circular al Cabezo del Calderón, llegando de nuevo desde este sendero a conectar con la Rambla de los Jarales. Pero, empezamos a escuchar varios truenos a lo lejos y, como no sabíamos calcular la cantidad de terreno que nos quedaba por recorrer, tomamos la decisión de regresar al punto de partida por el mismo camino de ida.

Nos queda pendiente volver, para culminar este circular. Aún así, las vistas fueron espectaculares y relajantes. Si en enero se veía todo así, ¡que nos espera en primavera!