Blog de Senderismo en Familia en Cartagena

Empezamos a hacer senderimo para fomentar nuevas experiencias vividas en familia en un entorno de Naturaleza; tener recuerdos comunes que unan a la familia; buscar un hobby común que nos guste practicar juntos; rescatar rincones cercanos pero desconocidos... ¡y mantenernos en forma! El objetivo de este blog es registrar y dar a conocer las diferentes rutas que hay en nuestra Región de Murcia, para practicar en familia el senderismo de forma sencilla, incluso con los más pequeños. Todo ello, de la mano de la familia Richart-Rodríguez.

domingo, 5 de octubre de 2008

La Playa de las Mulas

Nuestra primera intención era ir a la Playa de las Mulas, en los Belones, un itinerario que me queda en la memoria de mi infancia, cuando en alguna ocasión me iba con mis hermanos a bañarme aquí. La recordaba divertida, cansada y un senderito muuy estrechito pegado a la montaña... Cómo se visualizan las cosas de pequeño, y cómo cambian de mayor...

Para llegar a la Fuente Grande, es necesario llegar a Los Belones. En la calle principal, se toma la calle en cuya esquina está Cajamurcia. Es la Calle de la Fuente: todo recto, sin tomar ninguna desviación (hay que pasar una pequeña circunvalación, de construcción reciente). En la explanada de la Fuente, se puede dejar el coche. Hay un pequeño jardín, con bancos, donde se puede pasar un rato fresco, para los menos aventureros. La fuente es de agua potable, así que se pueden rellenar las cantimploras y botellas; de hecho, se puede ver a mucha gente que viene con sus bidones, a llevarse agua -supongo que mineral- de la fuente.

Tomamos el camino principal, dejando la fuente a la izquierda. Y seguimos un sendero recto, sin tomar ningún desvío a derecha o izquierda.

El trayecto es muy interesante, entre montañas de pizarra, que con el sol se vuelven casi cegadoras en algunos momentos... pero muy bellas. Enseguida se divisa el mar, y la vista y la brisa suavizan el camino y dan ánimos para llegar al final.

Finalmente, tras dejar llegar al último montículo justo antes de descender a esta cala (desvío a la derecha), nos dimos cuenta que estaba ocupada por varias personas y un perro (grande). Dado que el espacio no es grande allí, finalmente resolvimos bajar a comer a otra cala, a la izquierda. Ahora no recuerdo el nombre...

El acceso es más complicado, y aquí no hay arena, sino guijarros. Pero tras varios intentos, y varias vueltas infructuosas, tuvimos que tomar la decisión de no bajar. Especialmente, porque el calzado de Rebeca la había hecho resbalar en varias ocasiones, y casi caernos los tres, por ayudarla. Ahí tomamos la decisión de, cuanto antes, comprarle unas botitas de montaña.