Blog de Senderismo en Familia en Cartagena

Empezamos a hacer senderimo para fomentar nuevas experiencias vividas en familia en un entorno de Naturaleza; tener recuerdos comunes que unan a la familia; buscar un hobby común que nos guste practicar juntos; rescatar rincones cercanos pero desconocidos... ¡y mantenernos en forma! El objetivo de este blog es registrar y dar a conocer las diferentes rutas que hay en nuestra Región de Murcia, para practicar en familia el senderismo de forma sencilla, incluso con los más pequeños. Todo ello, de la mano de la familia Richart-Rodríguez.

domingo, 15 de febrero de 2009

La Fuente del Cañar

Esta vez nos fuimos a tierras de Tallante, a visitar uno de los parajes más bonitos de la zona, fácil de explorar y listo para disfrutar. Y, lo mejor, la buena compañía de Curro, Cati y sus hijas (una parte de la familia), lo que hicieron que la experiencia fuera completa.

En breve, más detalles.



domingo, 8 de febrero de 2009

Manantiales de la Fuente Vieja (Galifa)

Aunque el inicio del trayecto no fue sencillo de encontrar... realmente llegamos a la Fuente Vieja, pero de pura chiripa.

Las indicaciones son: carretera E-22 dirección a Isla Plana. Tras pasar Canteras, tomamos el desvío a la derecha a Isla Plana. A poco menos de un kilómetro, tomamos la primera desviación a la izquierda (camino asfaltado) en dirección a Galifa. En principio, debíamos tomar la primera desviación a la derecha con la indicación de Fuente Vieja... pero la primera desviación no tenía esa indicación... y ahí surgió el problema.

En cuanto pudimos dejar el coche, aparcamos, creyendo estar en buen camino, y comenzamos a andar por la calzada, a la espera de entrar en la Rambla del Cabezo Negro. ¡Desde allí podíamos divisar el mar! (supongo que la playa de El Portús). Otro atractivo del paisaje: el despliegue de flores que los almendros nos ofrecían era embriagador.


En vista que la única rambla que encontramos estaba en obras, preguntamos a algunos senderistas de la zona. Nadie sabía con exactitud lo que les indicamos (aunque nos guste andar, los senderistas no solemos saber muy bien el nombre de ramblas y demás accidentes geográficos). Pero nos indicaron que había que seguir la carretera más arriba, hasta una casa que se divisaba desde allí.

No sé si fue acertada la indicación... Regresamos al coche, y nos adentramos más aún en la carretera, rebasando las obras en la rambla... y luego seguimos sin tener claro el rumbo, más por instinto que por otra cosa.

Finalmente, nos encontramos con una rambla que cruzaba la carretera y que llevaba agua. Y dijimos: "Pues si lleva agua, da igual si es la que buscamos o no. Al menos, va a ser una senda distinta a la habitual". Aparcamos y empezamos a andar.


Y después de recorrer la rambla con un hilo del manantial y algunas pozas de agua, alcanzamos un sitio fresco para comer.
Allí pudimos comprobar la flotabilidad de algunas cosas, como experimento para la clase de Rebeca (¡¡hicimos un vídeo más chulo!!).



Tras la comida, cruzamos un cañaveral bastante espeso para tratar de continuar rambla arriba... Y llegamos a la Fuente Vieja (en realidad, un embalse junto a un depósito que traía el agua desde la Fuente Vieja, que está más arriba y que es propiedad privada). Fue imposible encontrar el sendero que continuaba más arriba.

Y al preguntar a un pastor, nos dijo que aquello era todo propiedad privada y que no podíamos seguir. Amablemente, nos estaba invitando a que nos marcháramos...
Antes de irnos, pasamos unos buenos 45 minutos hablando con él, escuchando algunas historias y realidades del lugar: que se hizo un canal interior desde la Fuente Vieja, para traer el agua a las casas; que aquélla era el agua que hace muchos años abastecía de agua a Cartagena; que ellos no pueden tocar el agua ni para darle de beber a sus ovejas...

También nos advirtió que una planta que está creciendo por allí cae al agua y la envenena, haciendo que los animales del entorno (zorros, conejos, jabalíes) mueran cuando la beben (esto lo pudimos comprobar nosotros, porque encontramos algunos huesos de un animal que bien podría ser un zorro).

Lo que más impresionados nos dejó es saber que en días de lluvia continuada, el agua puede alcanzar allí una altura de 7 metros, como atestiguan las marcas en la montaña. ¿Quién decía que no había agua en la comarca?

Finalmente (no sé si más por desconfianza que por amabilidad), nos acompañó por la carretera de las Casas de la Fuente Vieja hasta dar con el coche.

domingo, 25 de enero de 2009

Rambla de Perín

Paco, Rebeca y yo decidimos, a media mañana, que tenemos ganas de estirar las piernas. Y esta vez probamos con los montes de Perín.

Desde Cartagena, pasado Canteras, tomamos la carretera E-22 (Cartagena-Isla Plana). A 13 km se toma el desvío a Perín. A un kilómetro del desvío, la rambla del Horno Ciego (a la derecha) se cruza con la carretera. En ese punto se puede dejar el coche. A la izquierda de la carretera, continúa la rambla tomando el nombre de Rambla de Los Jarales. Entramos en ella, y a un poco más de 1 km, aparece una bifurcación. La Rambla de los Jarales continúa a la derecha.

Nosotros tomamos el ramal izquierdo, que confluye al Barranco de de Sagena y bordea todo el Cabezo del Calderón. Unos dos kilómetros más adelante, nos paramos a comer, con una vista espectacular del campo con almendros en flor, en frente, el Alto de la Cácel, al fondo, la parte de atrás de Peñas Blancas (por la parte de delante, queda la Rambla del Cañar) y a la derecha, la Morra de la Yesera.

La idea inicial era hacer un circular al Cabezo del Calderón, llegando de nuevo desde este sendero a conectar con la Rambla de los Jarales. Pero, empezamos a escuchar varios truenos a lo lejos y, como no sabíamos calcular la cantidad de terreno que nos quedaba por recorrer, tomamos la decisión de regresar al punto de partida por el mismo camino de ida.

Nos queda pendiente volver, para culminar este circular. Aún así, las vistas fueron espectaculares y relajantes. Si en enero se veía todo así, ¡que nos espera en primavera!

domingo, 18 de enero de 2009

El Chorro de la Linterna (Sierra de La Muela)

Es estupendo poder encontrar en Cartagena rincones tan mágicos como éste. Un sitio escondido, a la vuelta de la esquina. Lo bueno es visitarlo después de una lluvia reciente, para que no resulte tan seco como todo aquello a lo que estamos acostumbrados. Y nos sorprenderá.

Cómo llegar: coger la E-22 hasta Canteras, y seguir por la E-21 en dirección al Portús. Pero antes de llegar, tomamos el desvío de El Rincón, la misma carretera que lleva hasta la Granja-Escuela "El Almendrico". Lo pasamos y unos pocos metros más adelante encontraremos una explanada para poder dejar el coche.

El camino parte de allí; es ancho y fácilmente reconocible. Se inicia en la conocida subida a La Muela. (Para ver el mapa ampliado, pulsar sobre la imagen). Enseguida encontramos una barrera que impide el paso a los coches. Nosotros la encontramos abierta, y pasamos sin dificultad. Pero, si está cerrada (como nos ocurrió a la vuelta), a la izquierda hay un fácil acceso para cruzarla.

Allí mismo, a la izquierda, encontramos un antiguo puente semiderruido, sobre la Rambla de La Linterna. Unos 100 metros más adelante, esa rambla que hasta ahora la hemos tenido a la izquierda, de repente cruza el camino de tierra y tuerce a la derecha. Esa es la dirección: tomar la rambla a la derecha.

La primera vez, nos pasó inadvertido, y seguimos subiendo... llegamos a un campo de abejas y nos dimos cuenta que no podía ser por allí, así que dimos la vuelta. ¡Menos mal! La cuestecita se las trae... Al volver, sí descubrimos ese cruce de la rambla, y lo tomamos.

El camino por la rambla fue fresco al principio... pero luego nos pusimos a sudar ¡¡porque no era sencillito!! Lo que al principio nos llenó de alegría, ver ¡¡AGUA!! en continuas pozas de agua (¿pero esto es Cartagena?) después se hizo un poco complicado, porque algunas pozas eran lo suficientemente profundas como para no poder meter la bota, y lo suficientemente anchas como para no poder saltarlas... Y comenzó una aventura de colaboración, en la que todos teníamos que poner un granito de arena para lograr que la pequeña de 5 años, la mamá gordita y la jovencita anquilosada lograran pasar por allí.

Hubo 3 pozas que fueron de hacernos pensar dónde colocar el pie, cómo apoyarse en el bastón y qué mano dar al guía (el papá, que siempre pasaba primero), para poder superarlas. Y así, con unos ratos de risas, otros de enfados y algún que otro llanto, llegamos por fin a la cascada de La Linterna.

Llamarle cascada es un eufemismo, claro. En realidad, se trataba de un hilillo de agua que cae de una pared de piedra. El encanto es el entorno, la sorpresa del agua, y que la piedra hace como un hueco alrededor, que simula como una ducha.

Tras la comida allí, con un fresco bien fresco (aunque era un día soleado), se impuso el regreso. Pero nos lo tomamos con un poco de prisa y, en una de las pozas, por un descuido, Rebeca cayó dentro del agua, mojándose toda la pierna. Menos mal que siempre llevamos una bolsa grande de plástico: le envolvimos la pierna por dentro con el plástico... y tratamos de llegar lo antes posible al coche. ¡Y como es una valentona, ni siquiera se quejó!

Un sitio para volver en verano, cuando el calor apriete y tengamos ganas de sombra y fresco... Lástima que el guarda no deje pasar en verano (por prevención de fuegos). Aunque seguro que entonces estará todo seco.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Cabezo Gordo

La visita al Cabezo Gordo había sido "acordada" durante la semana. En una visita escolar a este espacio tan sorprendente como naturalista y arqueológicamente importante, supe que ese mismo domingo se realizaba una abatida sobre todo el monte. El objetivo era publicitar este entorno, cercano a Torre Pachecho, y hacer una limpieza de todo el Cabezo. Para ello, se organizó esta Jornada de Limpieza (ver noticia), con juegos, una ruta de senderismo y camisetas y bocatas gratuitos para todos. Y a ella nos unimos, junto con la familia de Antonio y Raquel (en pleno) y la familia de Curro y Cati (una parte).

Para llegar, nos hicimos un poco de lío, aún con el GPS... Pero esta información puede ayudar: El Cabezo Gordo se sitúa en el término municipal de Torre Pacheco, entre las pedanías de Balsicas, al Noroeste, San Cayetano, al Noreste y Dolores de Pacheco, al Sureste. Si venimos desde el sector Sur del Campo de Cartagena conviene llegar a San Javier para así dirigirnos hacia Dolores de Pacheco y desde allí accederemos por caminos de servicio a las proximidades del monte. Si nuestra procedencia es de Murcia, vendremos por la autovía del Mar Menor, que dejaremos por la salida que nos indica Dolores de Pacheco; no es necesario llegar a esta población, pues el Cabezo Gordo queda a la derecha. También podemos tomar la salida que nos lleva a Los Alcázares, y en este caso el Cabezo Gordo nos queda a la izquierda.

En esta dirección encontramos la siguiente información de aproximación: En coche desde Los Alcázares,dejar la carretera de Los Alcázares a San Javier a la altura de Los Narejos y dirección carretera comarcal Roda,Dolores de Pacheco. Hay que pasar Roda y Dolores,saliendo de este último pueblo ya vé al frente el Cabezo Gordo,la salida hacia la falda del cabezo la tiene en la S-IV,después de una caseta de transformador que hay en dirección a Balsicas a la izquierda y que en tres minutos nos lleva hasta la Sima Arqueológica de Las Palomas.

Al salir por la S-IV,camino de servicio verá un vallado de rejilla metálica que rodea la falda del Cabezo Gordo,a los pocos metros,verá la puerta de entrada al Yacimiento,perfectamente señalizada. Llame antes al ayuntamiento de Torre-Pacheco,por si se la encuentra cerrada,cosa bastante frecuente.De cualquier forma puede pasar por otro sitio.

A los ciento cincuenta metros está situado el centro de interpretación,donde puede ver el itinerario y una explicación de los hallazgos encontrados.


El Cabezo Gordo fue, en realidad, una isla con un inmenso bosque. En ella existían especies animales y vegetales que nos asombrarían: ¡se han encontrado restos de elefantes, hipopótamos, rinocerontes, caballos,ciervos y panteras! Incluso ahora, muchas de las especies que se encuentran aquí están extinguidas en el resto del Campo de Cartagena. Nos hemos enterado en esta jornada que existen varios ecosistemas: roquedo, matorral bajo, llanos pedregosos, cuevas, pinar,... junto con las especies características de cada uno de ellos. En total hay 106 especies de vertebrados, más de 200 plantas e incalculable número de invertebrados. Fuente y más información: http://www.torrepacheco.net/index.php?option=com_content&task=view&id=33&Itemid=48

Al valor ecológico de este espacio protegido, se suma el valor añadido del Yacimiento Paleolítico de la Sima de las Palomas, recientemente descubierto. Todo ello es un lugar de importancia paleoantropológica, donde se han hallado restos de Homo Sapiens, Neanderthalensis y del Paleolítico Medio (musterienses) 130.000 a 35.000 a. C.

Pero el máximo atractivo, para niños y mayores, es la cantidad de grutas que se pueden visitar (con poblaciones de murciélagos). Y la sorpresa de esta jornada es que pudimos atravesar el cabezo ¡por el interior!

La ruta que seguimos con nuestro batallón de limpieza, marcada por los monitores del Ayuntamiento de Torre Pacheco, comenzaba a la entrada del parque del Cabezo. Siguendo un sendero hacia la izquierda, pronto llegamos a la gruta del agua (que visitamos después, cuando terminamos la ruta con el grupo) y la bordeamos por su izquierda.

Al poco, tras descansar en un rellano, tomamos una vía ascendente por una rambla, que se iniciaba más o menos en forma de sendero pero que enseguida se convirtió en un sorteo de bloques de piedra durante bastantes metros y en sentido ascendente. Yo iba sufriendo por los más pequeños (que se portaron como campeones) y, sobre todo, por la "barriguita" de Raquel, porque aquello era un gran esfuerzo.

Después de cansarnos bastante, y tras pasar un tramo de sendero de tierra más empinado aún, llegamos a la cima. Y vuelta a bajar, siguiendo el sendero. Abajo, una pequeña pinada nos invitaba a quedarnos a comer... pero como íbamos siguiendo el grupo, no pudimos detenernos.

Ahora empezaba lo más interesante: ¡atravesar el cabezo por la gruta! Si creíamos que nuestras linternas eran potentes, allí quedó demostrado que cuando falta luz de forma absoluta (como sólo ocurre dentro de una montaña) sólo puedes agarrarte al pequeño halo que sale de tu mano... a veces más pequeño de lo que creías al comprar la linterna, desgraciadamente...

El trayecto por el interior de la tierra fue fantástico para todos. Los mayores, tan entusiasmados como los pequeños, en un camino muy fácil de recorrer. Antes de lo que pensábamos, el camino se fue estrechando cada vez más hasta que apareció la salida. ¡Curro casi se queda encajado allí!

El pequeño boquete daba a una bajada de piedas sueltas, bastante complicada, debido a la extracción minera que allí se ha realizado durante años.

Vuelta al plano, visitamos, ya por nuestra cuenta, la Sima de las Palomas (siguiendo el sendero marcado a la derecha). Y luego, la gruta del agua (en el sendero de la izquierda, al inicio de la ruta que seguimos con el grupo), realmente sensacional; una visita imprescindible cuando se va al Cabezo. Incluso nos atrevismos a bajar un poco por uno de los caminos que surgen justo a la derecha de donde se encuentra el agua, y pudimos sentir el cambio de la presión atmosférica y el calor, en el momento que bajas unos metros por el interior de la tierra.

Pero como allí hay multitud de grutas y te puedes perder, no quisimos explorar más. Nos volvimos a la plataforma de la entrada, que ya estaba recogiendo, nos tomamos los bocatas (que el hambre ya rugía bastante) y, medio extenuados, nos volvimos pronto a casa.

Una jornada intensa y emocionante. Y un lugar que no debes dejar de conocer.

También es importante saber que a lo largo del año se realizan diferentes Jornadas de Limpieza, y en verano se realizan actividades, tales como una Jornada de Puertas Abiertas en el Yacimiento Paleolítico de la Sima de las Palomas y una jornada de astronomía para ver las Lágrimas de San Lorenzo o Perseidas, es decir, la lluvia de estrellas fugaces. Más información sobre las actividades de verano.




domingo, 2 de noviembre de 2008

La Manga Club de Golf (Portman) - Llano del Beal

En esta ocasión nos acompañaron Diego y María Jacinta.

Poco después de pasar la entrada al hotel Hyat (MU-314), llegamos a nuestro "aparcamiento" habitual en el Campo de Golf (Portman). Aunque parece ser que la ruta completa se inicia en el mismo Portman, nosotros la comenzamos desde aquí, ya que este aparcamiento está al borde de esta ruta. El camino atraviesa el Valle de los Mosquitos (hace honor a su nombre) y llega hasta el Llano del Beal, pasando previamente a los pies de los molinos de viento, a los que no se puede llegar, por ser propiedad privada. Es ancho y fácil de seguir, pero es necesario llevar cuidado porque, aun siendo de tierra, de vez en cuando es transitado por coches y motos.

La parte inicial es llana y bajo sombra, con olor a pino. Al llegar al monte, se inicia la subida. Desemboca en una zona minera, que da la sensación a veces de encontrarte en otro planeta. Al final se llega a un cruce de caminos. Tomando el de la derecha, llegas a un espacio recreativo al final del Llano. Tomando el camino central del cruce, puede llegarse (creo) hasta La Unión.

En medio del camino hicimos una parada a comer. En ella, el grupo se dividió: Paco y Diego volvieron a por el coche, por el mismo camino que habíamos llegado. Las chicas seguimos hasta el Llano, donde ellos nos recogieron.

Y luego, a tomarnos un café a La Unión...